domingo, 21 de abril de 2013

 
Cuando te ví por primera ya intuí que no eras como el resto de las chicas, me enamoré de tí sin siquiera conocer el tamaño de tus pechos, ni tus curvas, ni tú masa corporal, ni las dimensiones de tú ombligo, ni tan siquiera la elasticidad relativa de la piel de tus manos, ¿Recuerdas?
(llevabas una chaqueta blanca de punto gruesa
que no invitaba en absoluto a la imaginación).
De hecho, en el instante del flechzo,
me importó un huevo la carcasa,
tenías algo, muchas capas, eso fue todo.
Yo,(Para que engañarte) como muchos otros, me consideraba una persona superficial para el sexo sin compromiso, pero eso si, profundo en el amor sin condiciones, quizá por eso siempre te he respetado tanto, siempre he creído en el amor a primera vista, al primer pálpito, y tú tenías mucho que enseñarme, muchas capas, las primeras fueron tú coco, tú mente privilegiada, tú humor ácido, y como no, tú eterna conversación, de hecho la última vez que nos vimos me fijé en que tus ojos  
no solo se dedican a mirar,
sino que buscan palabras 
que definan lo que ves..

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Podría decirte que hay abrazos que duran toda la vida, cuando cierras los ojos. También podría contarte que hay personas que aparecen cuan...