La noche que perdiste el miedo al miedo
fue tan corta que dura todavía,
por más que yo, maldita sea,
te ofreciera más de lo que no tenía.
Me costará ¿qué quieres que te diga?
ser elegante sin romper cristales
ahora que ni siquiera eres mi amiga.
No enseñan a olvidar las autoescuelas,
pero, hasta los feroces animales
lloran cuando los dejan a dos velas.
fue tan corta que dura todavía,
por más que yo, maldita sea,
te ofreciera más de lo que no tenía.
Me costará ¿qué quieres que te diga?
ser elegante sin romper cristales
ahora que ni siquiera eres mi amiga.
No enseñan a olvidar las autoescuelas,
pero, hasta los feroces animales
lloran cuando los dejan a dos velas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario