Desde que te conocí no puedo evitar
abrazarlo todo, tú me enseñaste
a utilizar el abrazo como moneda de cambio
y ahora, ya ves, cada vez que una mujer
saca el monedero para pagar en la panadería,
me abalanzo sobre ella
con los brazos extendidos y la abrazo,
pero ninguna reacciona como tú:
¿Pero qué hace? Quita, coooño…
soltó mientras me golpeaba
con su bolso de piel de saña.
abrazarlo todo, tú me enseñaste
a utilizar el abrazo como moneda de cambio
y ahora, ya ves, cada vez que una mujer
saca el monedero para pagar en la panadería,
me abalanzo sobre ella
con los brazos extendidos y la abrazo,
pero ninguna reacciona como tú:
¿Pero qué hace? Quita, coooño…
soltó mientras me golpeaba
con su bolso de piel de saña.
Ya ves ¿Cómo explicarle a aquella señora
que el abrazo es ahora
el único lenguaje que conozco?
¿cómo explicarle que me has convertido
en un auténtico fascista del cariño?
¿En qué jodido hechizo carnal me has metido?
Ahora no paro de buscar huecos por todas partes
donde poder reposar mi cabeza,
busco el hueco de tú hombro en los huecos
de todos los hombros que se cruzan a mi paso,
pero ninguno encaja como el tuyo:
que el abrazo es ahora
el único lenguaje que conozco?
¿cómo explicarle que me has convertido
en un auténtico fascista del cariño?
¿En qué jodido hechizo carnal me has metido?
Ahora no paro de buscar huecos por todas partes
donde poder reposar mi cabeza,
busco el hueco de tú hombro en los huecos
de todos los hombros que se cruzan a mi paso,
pero ninguno encaja como el tuyo:
Bendito Tetris dérmico, el nuestro.
Y además, comienzo a estar un poco harto
de que todos esas mujeres a las que abrazo
(por tu culpa) me acaben insultando
o llamando a la policía, todas menos tú.
Y además, comienzo a estar un poco harto
de que todos esas mujeres a las que abrazo
(por tu culpa) me acaben insultando
o llamando a la policía, todas menos tú.

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