Esa tarde la luz que emanaba de sus ojos apenas me permitían distinguir sus labios, unos labios tiernos, como de gominola, planta carnívora irresistible para las moscas de mis ojos. Un par de miradas despues comencé a percibir un sonido como de hilos de saliva percutiendo entre sí en clara sintonía, era ella, los labios de ella, esos labios pronunciando mi nombre lo que a mi me sonaba a música celestial , era su propia alma en playback, sin cuerdas vocales, ni nada más que carne de sus labios, saliva dulce y viento, y sólo para mí (Un café y una cerveza mediante).
Y las ‘eses’ en su boca parecían oasis en el desierto de mis tímpanos, y en cada ‘de’ que pronunciaba (siempre en silencio líquido) asomaba levemente la punta de la lengua por entre sus dientes, y las ‘kas’ ¡Ay las Kas! se me antojaron orgías de velos y paladares, y con las ‘ies’ arrugaba la nariz, y con ella la expresión de sus ojos, y con ellos todo el mundo de mis sentidos,
y sus labios llegaron al estribillo:
I CAN READ YOUR MIND… susurró...
I CAN READ YOUR MIND… susurró...
Ojala…susurré yo por dentro.
Posdata: Nunca te fies de nadie,
especialmente de la gente
a la que más admiras,
porque esos son los que te pegarán
las peores puñaladas...
Posdata: Nunca te fies de nadie,
especialmente de la gente
a la que más admiras,
porque esos son los que te pegarán
las peores puñaladas...

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