sábado, 13 de abril de 2013


Últimamente solo escucho conversaciones vacías, efímeras y con fechas de caducidad al dorso de cada lengua, todos hablan de lo que han hecho hoy, ahora, ya, de lo que hicieron ayer, de lo que harán mañana, el próximo finde o el próximo verano. ¿Para qué más? El mundo nos ha convertido en relojes de manillas con forma de soga, sólo escucho conversaciones sin contenido, eso es todo, ya nadie habla de sensaciones, sentimientos o emociones, nadie llama por teléfono para hablar de temas abstractos, está vetado todo aquello que no se pueda tocar o contabilizar con puñados de tiempo, el placer por una conversación amena ha perdido la batalla, ¿Cuánto nos costaría describir lo que palpa un ciego con palabras? Si se cumplieran las promesas, las cuerdas vocales de algunas personas no servirían más que para tender la ropa que envuelve su insoportable eco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Podría decirte que hay abrazos que duran toda la vida, cuando cierras los ojos. También podría contarte que hay personas que aparecen cuan...